martes, 10 de diciembre de 2013

Entrada 146: Tarzán conoce a Kim Jong-Un, que venía de tomar un café con Truman Burbank

En el medio del bosque, había un pueblo. Quizás, en realidad, el bosque creció alrededor del pueblo. Nadie lo sabe. Allí, todo era posible. Una tarde de diciembre, Tarzán andaba por ahí, desorientado, buscando el camino para volver a la selva, que no es lo mismo que un bosque. Mientras buscaba, encontró nada más y nada menos que a Kim Jong-Un, líder indiscutido de Corea del Norte.

-¿Que hace usted aquí?
-Empecé a caminar y me perdí.
-A mi me pasó lo mismo.
-La vida es dura.

Mientra tanto, del otro lado del bosque, en una plaza, no pasaba nada, y la gente se asombraba. Y veía, y espiaba, y miraba como no pasaba nada.

-Digamé señor Kim, ¿ya sabe como salir de acá?
-No. Es una trampa mortal esto. Estaba tomando un café con Truman Burbank tratando de convencerlo de mi ideología, y cuando salí, bueno, terminé acá.
-La vida lo lleva a uno por lugares insospechados, ¿no?
-No todo sale como un quiere.
-Y no. Que se vayan todos a la mierda.

Ambos se dieron vuelta y prosiguieron sus rumbos. No se si pudieron salir del bosque. Mucha gente cae en él sin que le pregunten y se pasan la vida intentando andar sus caminos.

En tanto, en la plaza, seguía sin pasar nada. La gente ya no entendía nada, se preguntaban entre ellos como hacer para que pase algo. Hasta que un viejo anciano, ignorado hasta ese instante, les contó:

"Muchachos, esto es como la vida. Para que pase algo, tienen que hacerlo ustedes. Sino, esto seguirá así."

Todos coincidieron y se pusieron a hacer algo. Y así, esa plaza en la que no estaba pasando nada, comenzó a tener actividad. Porque las cosas se ganan, y en caso de que no se haga nada al respecto, la vida solo tiene para ofrecerte las cosas malas. Depende de mi, de vos y de ellos las cosas buenas. Fin.