lunes, 30 de septiembre de 2013

Entrada 139: Decidir y notar

Un día estaba sentado mirando a una ventana y me di cuenta que estaba haciendo todo mal con mi vida, desde hacía fácil cinco años. Pffff. ¿Y ahora que hago para recuperar el tiempo perdido? Debía sujetar firmemente el coso ese redondo que sirve para manejar los barcos y dar un giro con fuerza. ¿A donde? Ni idea.

Decidí que una gran idea era empezar a ser sincero con todo el mundo. Y con sincero me refiero a mandarlos a la reconcha de sus madres, como corresponde porque se merecen eso. Luego de la tercer puteada y consiguiente paliza, noté que el mundo no estaba preparado para eso. Decidí escribir una película, para que mi mensaje llegue a las masas y quizás de una manera más sutil. Luego de dos días sin que se me caiga una idea, tuve que desistir, aunque cuando me dijeron que no vuelva a trabajar por acumulación de faltas, sentí que recibí un empujón necesario. Igualmente noté que el mundo del espectáculo no era para mi.

Salí a dar una vuelta por la calle para estrenar mi nueva condición de desempleado ante los vecinos. En ese momento, noté que el barrio era una poronga llena de negros y borrachos, por lo que decidí intentar ayudar a que progrese. Luego de que me asaltaran, no pude evitar notar que era imposible hacer algo al respecto. Al llegar a casa y cerrar la puerta con las siete llaves, me puse a reflexionar sobre que hacer. Decidí hacer caca. La primera decisión correcta en mucho tiempo.

Luego de sacarme la furia, decidí que había que ser extremista, por lo que me uní a un grupo comando paramilitar. ¿Porque luchaban? No se, pero podía dispararle a la gente que no me gustaba. Luego noté que en realidad era un grupo de adolescentes pelotudos con pistolas de balines. Decidí separarme del comando y unirme al ejercito real. Me recibió un coronel y me dio la paliza de mi vida. Noté que quizás no estaría bueno vivir siendo golpeado permanentemente. Lloré como niñita y deserté. Decidí que quizás lo mejor era un viaje.

Tenía que sacar pasaje a algún lado. Decidí irme a Islandia, me había hablado de ese país. Compré el boleto, viajé y compré una cabaña. Luego de una semana, noté que quizás no debería haber ido a una construcción ubicada al lado de una montaña en pleno invierno. Sobre todo lo noté luego de la avalancha. Ya me pareció muy barato el precio. Luego de cavar durante días, pude salir a la superficie.

Decidí que el frío no era para mi, y me fui a Jamaica. Allí, noté que por quedarme sin dinero por tantos pasajes, tuve que quedarme en un refugio. Las drogas en Jamaica son más fuertes de lo que puedo tolerar. Decidí buscar ayuda en la embajada, pero como no movieron un pelo, noté que la solución para volver a Argentina era cometer un delito y que me deporten.

Decidí asaltar un banco, pero por alguna razón terminé sacando un crédito. Decidí entonces no pagarlo, pero el Estado me perdonó. Noté que debía dar un gran golpe. Así que decidí intentar asesinar al presidente. Ojo, solo intentar. Conseguí un arma, me acerque a él y disparé al aire. Noté ahí que el ahora difunto ex presidente de Jamaica tenía graves problemas cardíacos. En fin, logré que me apresarán. En la cárcel pregunté cuando me deportarían. Se rieron de mi. "¿Deportar? ¡Mataste al presidente! Perpetua aquí". Noté que mi plan no salió bien.

Noté que todo lo que hice desde que noté que mi vida estaba mal, ¡estaba peor! Decidí afrontarlo como un hombre y me empecé a vestir de mujer para que me pasen al pabellón de homosexuales, para evitar inconvenientes. Luego de la quinta violación, noté que aquí no existe esa división porque se cagan en los derechos humanos. Decidí convercerlos de que era una joda, de que yo no era gay. Noté que era tarde. Y bueno, aquí estoy... Notando algo... LA CONCHA DE LA RE PUTÍSIMA MADRE YO Y MIS PELOTUDAS DECISIONES.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Entrada 138: El lobby

Estaba en un salón oscuro, de frente a una pared, tipeando palabras en un texto. No tenía idea que estaba haciendo, pero debía seguir haciendoló. Era una habitación sin ventanas, con una puerta. A mi derecha estaba una amiga y a mi izquierda un anónimo, haciendo lo mismo que yo. De repente, la puerta se abrió, entró la luz y detrás de ella ingresó el gran jefe. No estaba de humor. Estaba enojado.

Comenzó a retarnos porque no eramos productivos y porque no hacíamos bien las cosas. O eso creo yo, no se le entendía nada. Cuando se retiró, olvidó cerrar la puerta. En ese momento sentí libres mis tobillos. Nunca había notado que estaba encadenado. Me levanté de la silla, me asomé por la puerta, y al ver que no había nadie, corrí. Había un pasillo, y al final de este, otra puerta. La abrí, porque ya nada importaba.

Salí a un gran lobby de un gigantesco hotel. Se veían varios pisos gigantes dentro del edificio. En el lugar pasaban muchas cosas que me superaban. Vi que estaban flotando dos canchas de fútbol en el aire. Pregunté que pasaba. Cuando alguien me contestó me dijo que se estaban jugando las Eurocopas del 2008 y 2012. ¿Porque?, pregunté. "Problemas de calendario, las están haciendo ahora". Yo no entendí nada.

Intenté subir al segundo piso, pero no se como lo salteé y terminé en el tercero. Recién ahí me percaté que me faltaba una zapatilla. Comencé a correr para buscarla porque no quería que me vieran así. Cuando me di cuenta, el hotel ya era un laberinto. Caí en un salón lleno de puertas. Puertas otra vez. Pero parecían que eran las habitaciones. No quería molestar a los inquilinos. Apoyé mi cabeza contra cada una para ver si había ruido, pero no había chances, eran de madera muy gruesa.

Salí de ahí y acepté el destino. Estaba descalzo, pero al menos ya no más en la habitación oscura. Vi que terminé en un bar, y allí encontré mi zapatilla perdida. No se como llegó ahí, pero encontré la solución. Me invitaron un trago. Estaban festejando la finalización de las Eurocopas. Acepté. Estuvo bueno. No se que pasó después.