domingo, 22 de abril de 2012

Entrada 45: La dama del vestido rojo

La dama del vestido rojo no estaba segura de lo que quería. Había muchas ideas en su cabeza, pero no se decidía a que camino seguir. Ella a veces creía que veía señales, a veces pensaba que eran locuras inventadas. Lo único claro es que no sabía como actuar.

Si hacía algo, capaz que estaba mal hecho. Si no hacía nada, capaz que pasaba algo que la hacía cambiar de opinión. La dama del vestido rojo se encontraba encerrada en un círculo vicioso que parecía que se burlaba de ella. Quizás no era la mujer más brillante, pero no era tonta. Pero a veces se enceguecía. No es para menos, todo la confundía. Le faltaba decisión, y eso, ay, eso se paga caro, lamentablemente.

Su madre, que ya peinaba canas, bastante más sabia, le sugería cosas, le recomendaba soluciones, pero era inútil. La dama del vestido rojo era impulsiva. Ella no respondía a las razones. Las emociones la dominaban para hacer o dejar de hacer cosas. No le gustaba planear cosas, decía que la vida es corta. No se como le fue con sus asuntos, pero ojalá los haya resuelto. Me cae bien la dama del vestido rojo.